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DISRUPTIVE BLOG

30

octubre

18

Digital Design

Un poquito más de amarillo no, por favor

La creatividad, la conceptualización y la dirección de arte son claves para comunicar un mensaje potente que llegue a todo el mundo. Nos bombardean desde que somos muy pequeños con spots publicitarios, anuncios, prensa y ahora, en esta era digital, aún más.

Todavía recuerdo como jugaba de pequeña con mis hermanos a adivinar los anuncios cuando salían por la televisión solo por su música, su slogan o su gráfica; quien más acertaba se libraba de bajar al perro o de recoger los platos de la cena. A veces simplemente imaginábamos que ganábamos los productos que se anunciaban y nos reíamos cuando a mi hermano mayor le tocaba “la vespino rosi”, el desatascador calgón o la crema para las hemorroides. Lo mejor era cuando te tocaba un BMW, un viaje al Caribe o el barco pirata de Playmobil, eso si que estaba genial y siempre cantábamos el “Every Break You take” de Police con el anuncio de Schweeppes”.

En estos años como directora creativa he aprendido muchas cosas, pero una de las más importantes es que toda campaña, anuncio o comunicación surge a partir de una gran idea, por lo tanto, lo primero es la idea y después su materialización en texto y diseño. Además tiene que estar basada en un concepto brillante en el que se asiente y en una correcta materialización gráfica del mismo concepto, para que forme un todo.

Normalmente un director de arte crea una sinergia creativa con un redactor publicitario o “copywriter” con el que desarrolla conjuntamente las ideas, siendo el director de arte el que se encarga del aspecto visual de las mismas. Como decía Will Smith en Men in Black “La diferencia entre tu y yo es que yo hago que esto luzca”.

El director de arte tiene que tener conocimientos profundos de semiótica, narración gráfica y fotográfica, forma y color, percepción y tiene que ponerlos en práctica a la hora de desarrollar una campaña publicitaria.

Partiendo de esto, detallo conceptos claves que hay que tener bien claros para desarrollar una dirección de arte eficaz partiendo de la idea hasta llegar al éxito.

– IDEA. Las grandes ideas son los seres supremos que mueven este mundo.
– INVESTIGACIÓN. Un universo de referencias a partir del briefing del cliente es un buen primer paso.
– MOODBOARD. El tablero de imágenes que te inspiran (color, gráfica, tipografía, etc.) crea atmósferas.
– BRAINSTORMING. Una buena tormenta de ideas refrescará un ambiente, a menudo, cargado.
– BOCETOS Y DISEÑO. Manos a la obra, no pongas barreras a tu creatividad.
– BRANDING. La marca manda así que mejor que esté de tu lado.
– TIPOGRAFÍA. El tipo de letra es la cultura y sabiduría de tus ideas.
– PSICOLOGÍA. No solo pensamos con la cabeza y amamos con el corazón.
– PRESENTACIÓN. La idea ha de mostrarse en público bien elegante.
– ÉXITO. El tan ansiado final feliz del cuento.

Cuando recibes el brief de un cliente es muy importante escuchar, desmigajar, entender y tener clarísimas las necesidades del mismo. Una vez conseguido esto y partiendo de una idea potente desarrollas la dirección de arte siendo coherente con la idea y mensaje.

Ahora bien, tenemos LA SUPERCAMPAÑA, es genial, nos ha quedado espectacular y nos enfrentamos al cliente; vamos inflados como pavos porque sabemos que hemos hecho un trabajo excelente. Nada más empezar, el cliente, es un hueso duro, pone cara de “Qué me estás contando”, empiezas a ponerte nerviosa y te interrumpe con frases del tipo “Me gustaría un poquito más de amarillo”, “Esto un poco más grande” o “Podrías bajar un poco esta palabra”.

Olvida tus nervios, respira, escucha atentamente todos sus apuntes y sigue argumentando el desarrollo de tu campaña, aquí entra en juego el Don Draper que todos los creativos tenemos dentro. Después de un trabajo excepcional tienes que presentar tu proyecto con gran CONFIANZA y SEGURIDAD.

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